SEÑOR
COCONUT Y SU CONJUNTO: EL
BAILE ALEMÁN
Kraftwerk tropical

¿Quién
podía imaginarse los clásicos de Kraftwerk a ritmo de cumbia,
cha cha cha, mambo o merengue? Pues bien, Señor Coconut (Uwe Schmidt
en su carné de identidad) lo hizo posible. Para mucha gente, la
música electrónica siempre cargó con el sambenito
de ser fría; si esta afirmación ya es cuestionable de por
sí, desde luego que las versiones "tropicales" realizadas
por el compatriota de Kraftwerk Señor Coconut son ajenas a esa
crítica.
Schmidt,
después de sus trabajos en el campo del trance, o, más recientemente,
sus versiones electrónicas de clásicos del rock, se sacó
de la manga su enésimo alias, Señor Coconut, para manipular
ritmos tropicales a través del filtro de la electrónica.
Primero llegó "Gran baile con... Señor Coconut",
en el que el alemán, con composiciones propias, empezó a
explorar en el uso de ritmos "latinos". En 2000 llegó
"El baile alemán", sin duda, una de las marcianadas del
año. La portada presenta una estética que nos recuerda a
las orquestas latinas de los tiempos de Xavier Cugat, pero con peinados
años 70. Tras una introducción en inglés y español,
el disco empieza con "Showroom Dummies" en versión cha
cha cha: en esta canción ya podemos oír algunos de los instrumentos
que Señor Coconut reproduce de forma electrónica a lo largo
del disco: percusiones, maracas, marimba, xilófono, trompeta, saxofón,
contrabajo... Después llega uno de los momentos más brillantes
del disco: el trepidante comienzo de "Trans Europe Express",
en una versión con un intoxicante ritmo de cumbia que contagia
al oyente. Después llegan "The Robots" y "Neon Lights"
a ritmo de cha cha cha, y "Autobahn", en la que Señor
Coconut convierte el ritmo del original en una cumbia, para terminar el
tema en un merengue. También es este ritmo el que domina en "Homecomputer",
a la que sucede la que probablemente sea la canción más
popular de Kraftwerk, "Tour de France", convertida por obra
y gracia de Schmidt en un animado merengue; después de esta torrencial
versión, que constituye uno de los momentos álgidos del
disco, llega "The Man Machine" transformada en un baklán,
y ya para terminar, "Music Non Stop" convertida en una infecciosa
cumbia. Para algunos, este disco no será más que una broma,
pero un presunto crítico afirma en la contraportada del disco:
"El próximo paso lógico y el futuro de la música
electrónica"... quizá no le falte razón.
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